Despedida de Otilio.

 

> Acompañando a Otilio… (mensajes de la comunidad educativa para Otilio).

> Pascua de Otilio Ortega.

 

Compartimos el texto que la Hna. Blanca Jamar FMI (religiosa marianista, antigua Superiora General de la Congregación y fundadora de las Hijas de María Inmaculada en Argentina) remitiera a distintos miembros de la Familia Marianista en el mundo comentando el fallecimiento y la despedida del Hno. Otilio Ortega SM

Mis queridos todos:

Con estas fotos de nuestro querido Otilio os recuerdo que ya hace dos días que se nos fue al Cielo. Se nos fue donde él ya estaba deseando y desde allí sigue estando entre nosotros en espíritu y acompañándonos en todo. Tenemos con él un nuevo y poderoso intercesor en el Cielo.

“Estoy dispuesto”, “estoy dispuesto”, repetía con una serenidad propia de quien ha terminado su carrera y puede mirar el camino recorrido con paz y serenidad, convencido de que va a encontrarse para siempre con un Dios que es el mejor de los Padres, todo amor y misericordia.

“Dame el rosario”, nos decía y lo guardaba entre sus manos. “¿Quieres que lo rece contigo?” “No, lo voy a hacer calladito.”

Y se nos fue después de unos altibajos y dos horas de placidez; parecía dormir tranquilo. Y se nos fue calladito como había vivido.

La noticia de su partida recorrió Buenos Aires y Argentina y llegó hasta vosotros. Emoción, lágrimas, recuerdo de tanto amor derrochado con todos -sobre todo de tantas generaciones de niños a los que en Primero de Primaria les enseñó a leer con su Silabario…-

Falleció a la una de la madrugada, más o menos, en la clínica San Camilio y de allí para las 11:30 hs. ya lo había trasladado al Colegio y lo velamos en la gran sala de encuentros. Allí durante todo el día hubo un desfile de muchas personas que lo querían de verdad. Y a las 19:30 lo trasladaron al patio cubierto donde celebramos su Pascua con una Eucaristía  preciosa. Llovía, a jarros en algunos momentos, pero eso no impedía que todas las sillas se ocupasen y hubiese un círculo grande de otras personas que iban llegando a participar. La coral del Colegio fue animando la Misa, la homilía del P. Andrés fue inspirada por el Espíritu y escrita con el corazón. Ya trataremos de enviárosla.

En el ofertorio presentaron como ofrendas el Silabario, su guardapolvo blanco de maestro y una maceta con una planta por el cuidada, su anillo de Profesión y la cruz marianista . Ofrendas sencillas y muy significativas.

Marcos Romero dio las gracias desde la faceta educadora de Otilio , lo retrató como era y con gran cariño. A mi me pidieron que lo hiciera desde su ser religioso marianista. Como veis también la mar de sencillo, os lo mando. Y al final de la Misa cantamos el himno del Colegio. Para sorpresa de todos, lo tenían ya grabado de alguna fiesta colegial . Así que oímos la voz de Otilio arengando a todos a cantarlo y luego acompañándolo con su potente voz.

Como veis no faltó nada para decirle que la huella que ha dejado es luminosa y que siempre estará presente.

Antes de partir, en la puerta ya, su hermano Pedro, que nos ha admirado por su constante sonrisa y su paz, dio gracias a Otilio porque siempre lo estímuló a ser marianista yendo por delante siempre  y después agradeció a todos el derroche de amor demostrado hacia nuestro querido Hermano Otilio.

Ahora ya descansa en paz para siempre y está con sus padres, hermanos, familiares, amigos… disfrutando para siempre en el Cielo. Un santo marianista, que nos tendrá bien presentes en el Cielo y desde allí nos seguirá ayudando.

Esto es lo que os quería comunicar en este sábado en que tengo bastantes catequesis antes de que pasen más días.

Un abrazo muy grande a todos. Mis hermanas Gloria y Susana, que lo querían también tanto, os acompañan a todos y agradecen haber conocido a Otilio.

Un gran abrazo de vuestra hermana M. Blanca

Velorio y Accion de Gracias - Otilio Ortega SM (1) Velorio y Accion de Gracias - Otilio Ortega SM (2) Velorio y Accion de Gracias - Otilio Ortega SM (3) Velorio y Accion de Gracias - Otilio Ortega SM (4)

 

Homilía del P. Andrés Tocalini SM (animador de los religiosos marianistas de Argentina) durante la Eucaristía de acción de gracias por la vida de Otilio:

Nos hemos reunido esta tarde para despedir con el corazón agradecido a nuestro hermano Otilio.  No podemos dejar de reconocer nuestra tristeza por su partida, y nos parece que fue ayer cuando lo vimos volver de la visita a su familia en España y reintegrarse a su actividad cotidiana acompañando a las maestras de primer grado por la mañana y trabajando por las tardes en la huerta y en los Campos.

Pero venimos esta tarde también con el corazón lleno de agradecimiento por lo que Otilio con su presencia nos ha regalado durante cuarenta y siete años en esta comunidad educativa. En el Evangelio que acabamos de escuchar podemos ver reflejado en la figura del siervo a nuestro querido Oti. “Cuando ya hayan hecho todo lo que Dios les manda deberán decir: Somos simples servidores, no hicimos más que cumplir con nuestra obligación”. (Lc. 17,10). Un mandato evangélico que Otilio ha encarnado desde siempre, cumpliendo cada día con la obligación asumida como religioso, como educador, como jardinero, como persona.  A veces le costaba entender cómo no se cumplía lo que sencillamente cada uno tiene el deber de hacer.  Pero su actitud nunca fue un mero cumplimiento formal del “deber ser”.  Un espíritu más profundo sostenía su coherencia cotidiana.  En la tradición marianista las virtudes características de los Hijos de la Compañía de Marìa, sintetizadas en el famoso capítulo XXX de las Constituciones antiguas (conocidas como las negras), han sido un camino recorrido existencial y espiritualmente por generaciones de religiosos marianistas. Otilio ha sido parte de esta caravana de marianistas sellados a fuego con el espíritu interior de la Compañía.  En el siguiente artículo, que leo del ejemplar de las Constituciones que Otilio recibió en su Noviciado y recogí esta mañana entre sus cosas personales,  encontramos un fiel retrato de lo que Otilio encarnó desde su juventud: “El hijo de María no hace uso de sutileza ni disfraz; no hay en su corazón doblez ni rodeos; es sencillo en sus maneras; sencillo en sus palabras, sencillo en todas sus costumbres, persuadido de que esta franca sencillez le granjea la estimación de los hombres al par que le asegura la amistad de Dios. Según el testimonio de su conciencia, constituye su gloria y sabiduría vivir en este mundo, por la gracia de Dios, en toda sencillez y sinceridad” (art. 300).

Sin duda un fiel retrato de nuestro querido Otilio, proyecto de vida religiosa encarnado en su diario vivir.

En este último mes hemos recibido el mejor testamento de su vida expresado en la entereza con la que vivió estas semanas.  Desde el primer momento pidió estar enterado de su situación.  “¿Hay algo que se pueda hacer?” Le preguntó a la doctora cuando le explicamos claramente su enfermedad.  A la respuesta negativa, con mucha paz y decisión expresó: “Entonces, nada, no quiero que me mantengan medio vivo y medio muerto. Acá estoy en las manos de Dios.  Después de haberle entregado toda la vida como religioso, ¿qué sentido puede tener rebelarme ahora?. Estoy dispuesto”.  “Estoy dispuesto”, unas palabras que fueron pasando día a día por el crisol de una experiencia límite en la que pudo “por la fe” y con la mirada puesta en Jesucristo ir transitando el camino hacia la Pascua, haciendo propia la invitación de la carta a los Hebreos que escuchamos como primera lectura

“Por lo tanto, ya que estamos rodeados de una verdadera nube de testigos, despojémonos de todo lo que nos estorba, en especial del pecado, que siempre nos asedia, y corramos resueltamente al combate que se nos presenta.  Fijemos la mirada en el iniciador y consumador de nuestra fe, en Jesús, el cual, en lugar del gozo que se le ofrecía, soportó la cruz sin tener en cuenta la infamia, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios.  Piensen en aquel que sufrió semejante hostilidad por parte de los pecadores, y así no se dejarán abatir por el desaliento.” (Heb. 12, 1-3). 

“Por la fe” pudo amar con sinceridad al Señor, “mi fortaleza, mi roca, mi baluarte, mi liberador”, como hemos cantado en el Salmo 18. “Por la fe” renovó sus fuerzas y la semana pasada llegó a caminar por los pasillos de la Clínica.  “Por la fe” pudo encontrar la paz cuando “las olas de la muerte lo envolvían” en la angustia y en el dolor físico, que habiéndolo desestimado toda la vida junto con el uso de medicamentos, en estos últimos días tuvo que aprender a reconocer, a aceptar, y a pedirlos y recibirlos con humildad.  “Por la fe” pudo reconocer en este tiempo el cariño y el agradecimiento de tantos y tantas que se acercaron para acompañarlo.  Por supuesto que pidiendo visitas cortas y sin muchas palabras, al estilo Ortega, pero reconociendo en ellas el amor de Dios al que consagró su vida, como religioso marianista educador, fiel al destino inicial que le dieron los Superiores: “maestro para la primera enseñanza”.  “Por la fe” escuché de sus labios una vez más “estoy dispuesto” el viernes pasado, cuando previendo su desenlace me pidió confesarse y recibir nuevamente la unción, porque no se acordaba de la recibida dos semanas antes durante un momento de descompensación.  “Estoy dispuesto”, como toda la vida, porque es lo que sencillamente tenemos que hacer, pero con una hondura sostenida “por la mano del Señor” a quién se abandonó totalmente.

Finalmente, quiero resaltar de nuestro hermano Otilio y como buen marianista su gran amor a la Virgen María. El rezo cotidiano del Rosario, formó el corazón de un auténtico hijo de María.  El rosario, el mismo rosario recibido a los 11 años cuando ingresó al Postulantado.  Toda la vida lo llevó en el bolsillo, rezándolo varias veces al día, cuidándolo y preocupándose de no perderlo.  Estas cuentas pasadas una y otra vez con fe sencilla y profunda  guardan toda la vida de Oti: sus alegrías y sus tristezas, sus entusiasmos y sus cansancios, sus luces y sus contrariedades. Y llevan además tantos nombres por los que él rezaba. Todos sus alumnos pasaban por estas cuentas del Rosario, desde antes del comienzo de clases, cuando pedía la lista de los niños que le iban a tocar en el nuevo año escolar, se aprendía los nombres de todos y rezaba por ellos antes de conocerlos personalmente.  Un gran amor a María desde niño, vivenciando el amor y el cuidado de María, experiencia muy importante en su vida ya que perdió a su mamá cuando todavía era un niño.

Despedimos esta tarde a nuestro querido Otilio con el corazón agradecido, despedimos a un hermano que estuvo siempre dispuesto por la fe a vivir con sencillez y fidelidad su vocación y pedimos al Señor que el don de su vida entregada hasta el final sea semilla de nuevas vocaciones para nuestra Región.  Porque en nuestra debilidad, como religiosos marianistas no decimos “uno menos”, sino que con esperanza podemos afirmar que es “uno más” que llega con fidelidad a la meta demostrando que es posible vivir nuestra consagración religiosa y nuestra entrega a María para secundarla con todas nuestras fuerzas hasta el final de nuestros días.

Querido Otilio, gracias por tu vida  y tu testimonio.

Gracias por ser fiel cumplidor de tus “deberes” cristianos y religiosos cada día con sencillez y humildad. Gracias por ser hombre de fe y por vivir coherentemente como hijo de María.

Gracias por abrir tu corazón, y por animarte a dejar que el Señor sane tu interior. Gracias por permitirme ser testigo del poder del amor de Dios para transformar esas heridas que desde hace tanto tiempo oscurecían tu corazón.

Gracias por tu misión educadora, gracias por ser maestro de las primeras letras durante tantos años, pero sobre todo ser maestro de los valores importantes de la vida. Desde el cielo seguí cuidando a esta comunidad educativa que te quiere entrañablemente.  Seguí acompañando especialmente a los docentes de este colegio, para que aunque tengan que estar dispuestos a las “novedades pedagógicas” que a vos poco te gustaban, no pierdan nunca esos principios que no cambian con el cambio de los métodos y que vos siempre mantuviste firmes.

Nos entristece despedirte, pero nos alegra haberte conocido y recibido tanto de tu vida. Te damos gracias, y le damos gracias a Dios por todo lo que nos regaló a través de tu presencia.

Hoy en el cielo seguramente el paraíso comenzará a tener nuevas especies de plantas, flores y frutos. Y encontrarás espacio también para lechugas y chauchas.   Y seguro que algunos angelitos sentados en alguna nube, con el silabario en mano ya están repitiendo “con la pipa pa”…. Y pronto, antes que con cualquier otro maestro podrán leer de corrido y pasarán a tinta antes de lo que San Pedro seguramente tiene previsto.

Querido Otilio, que descanses para siempre y en paz. Y que brille para vos la Luz que no tiene fin. Amén.

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Palabras de la Hna. Blanca Jamar FMI al despedir a Otilio durante la Eucaristía de acción de gracias por su vida:

Te agradecemos, Señor, el regalo que nos hiciste con este nuestro querido hermano Otilio. Desde pequeño lo invitaste, al igual que a otros tres hermanos y dos hermanas suyas, a ser religioso marianista. Los seis aceptaron tu llamada, te dijeron que sí, y consagraron su vida a ti y a tu servicio, en Alianza con María, como sus hijos y sus misioneros. A cada uno, Señor, lo fuiste enviando a diferentes campos de misión. A su hermano Pedro, aquí presente, a Chile; a Otilio a Argentina, a ésta su Argentina del alma. Y aquí, desde hace 47 años, ha ido pasando entre nosotros, haciendo el bien, como Jesús, a generaciones y generaciones de alumnos y sus familias. Y lo ha hecho como María: sencillo, humilde, generoso, atento y servicial con todos… en la comunidad como buen hermano y como un gran educador marianista en el colegio.  

Otilio, hoy damos gracias contigo al Señor, porque has sido un marianista de verdad, de cuatro cuarterones como nos quería el P. Chaminade. Damos gracias contigo porque Dios te ha querido mucho y porque has compartido con nosotros ese amor y con ello hemos conocido el amor que Dios nos tiene.

Agradecemos contigo a María, nuestra Buena Madre, a la que tanto amaste y serviste. Gracias, María, porque habrás salido a recibirlo en el cielo y lo habrás llevado de la mano a ver a su madre de la tierra, que se le fue allí cuando tenía seis años y que tanto añoraba verla. ¡Cómo la abrazarás ahora, Otilio¡

Ahora seguimos contando contigo, con tu cariño, con tu ayuda para vivir y servir a nuestro mundo como marianistas de verdad. Vela por nuestra Familia Marianista, ayúdanos a crecer en número y en santidad, porque María necesita muchos auxiliares en su misión para que acojamos plenamente en nuestras vidas a su Hijo Jesús. Gracias, Otilio.

 

CM - escudo - www

 

 

One Comment
  1. Muchas gracias!!!! por estas tan lindas palabras
    que describen como fue Otilio en su misión en
    la tierra.
    Y muchas gracias Oti!!! Por todo lo que les brindaste
    a nuestros chicos.

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